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Relato de la primera experiencia en Lincoln de una Biblioteca Humana

Este tipo de espacios tiene como fin disminuir la discriminación entre los jóvenes, celebrando la diferencia y promoviendo el diálogo, la tolerancia y la comprensión. En ese marco, la puesta en marcha inicial de este proyecto en nuestra ciudad fue realmente emotiva. En ese período, pasantes del Instituto N° 14 fueron trabajando con [email protected] [email protected] de segundo y tercer años del Hogar de Nazareth diversos conceptos técnicos de la bibliotecología, el impacto social de estas instituciones y la importancia de la escucha respetuosa.

El trabajo que realizan [email protected] [email protected], muchas veces silencioso y mal pago, acerca conocimientos, actividades culturales y sociales a la comunidad toda.

Si hablamos de las bibliotecas y sus diversos tipos, podemos mencionar: las bibliotecas populares, las especializadas, las escolares, las móviles, las universitarias, las infantiles, las on line, las especializadas para comunidad no vidente y un largo etcétera.

Pero lo que queremos remarcar en esta nota son las BIBLIOTECAS HUMANAS. Ellas nacieron de una experiencia que inició la ONG “Stop the Violence” en la ciudad danesa de Copenhague, en el año 2000. Su objetivo fue, desde un primer momento, disminuir la discriminación entre los jóvenes celebrando la diferencia y promoviendo el diálogo, la tolerancia, la comprensión hacia personas provenientes de diferentes estilos de vida o culturas y el aprendizaje.

En ese momento había en Dinamarca una enorme confluencia de personas de distintas culturas, religiones y razas, y se extendió en su sociedad una especie de sentimiento de invasión. Precisamente, para contrarrestar esta creencia, se le dio forma a la Biblioteca Humana, una plataforma para fomentar el diálogo entre personas que, en condiciones normales, no hablarían jamás, consiguiendo poner en entredicho prejuicios y estereotipos, y ayudando a afianzar la cohesión social.

En nuestra ciudad, Lincoln (Buenos Aires), en el año 2019, se pudo, por primera vez, poner en funcionamiento esta clase de biblioteca, y fue la Escuela Hogar de Nazareth la que abrió sus puertas a este proyecto.

Trabajaron en el mismo las estudiantes del profesorado de Prácticas del Lenguaje del Instituto Nº 134, Yanina Bengoa y Elisa Vicondo, bajo la supervisión de las profesoras Luján Chemes, Paula Sánchez y Lorena Pérez. En el período de la pasantía se fueron trabajando con [email protected] [email protected] de segundo y tercer años diversos conceptos técnicos de la bibliotecología, el impacto social de estas instituciones y la importancia de la escucha respetuosa como forma de acercamiento al [email protected]

En ese marco, el director de la Biblioteca de Vasconcelos en México, una de las primeras en desarrollarse este de proyectos, explicó: “Cualquier persona posee un saber que puede compartir, y lo que hace este formato es reconocer el saber, no tratar al público sólo como una persona ignorante que viene a conocer algo nuevo, sino como una vasija llena que puede compartir y enriquecer a otras personas. Se trata de romper la barrera entre el creador y el público”.

Teniendo como objetivo este punto, se trabajaron los distintos saberes que [email protected] poseemos, ya sea a través de conocimientos incorporados desde la familia, búsquedas personales o dones propios que se manifiestan desde el arte, los deportes, etc.

Además, se tuvo en cuenta las inquietudes en temas específicos que [email protected] jóvenes proponían para que estuvieran reflejados en el catálogo de libros humanos.

Un grupo de [email protected] colaboró de forma desinteresada para ser parte de este proyecto.

Se armó el siguiente listado de libros humanos para ser consultados:

Bernardo Agudo Medina: “LAS CANCIONES QUE ME TRANSITAN”.

Manuel Cabrera: “VIHVIENDO ENTRE COLORES”.

“Yuyo” Clart y “Nicky” Bertinat: “VEGANISMO: MITOS Y VERDADES”.

María Emilia Crespo: “BUSCÁNDOME. LA HISTORIA DE MI VIDA”.

Florencia Ferreyra: “PARA VER HAY QUE MIRAR. EL LENGUAJE DE LA FOTOGRAFÍA”.

Daniela Lusich: “COSMÉTICA NATURAL. UN CAMINO DE CONOCIMIENTO Y ENCUENTRO”.

Vida Moreno: “HISTORIA DE UNA VIDA”.

Laura Núñez: “SER DOCENTE RURAL. UN ENCUENTRO CON LA VIDA”.

Rocío Pino: “¿QUÉ VEN CUÁNDO NOS VEN? UNA REFLEXIÓN DESDE LA FILOSOFÍA”.

Mateo Potes. “SIEMPRE TEATRO”.

María Laura Rodríguez: “PIEL DE ELEFANTE: VIOLENCIA INTRA-FAMILIAR. SER SOBREVIVIENTE”.

María Romagnino: “SILENCIAR AL MENSAJERO: CUANDO LOS SÍNTOMAS NOS HABLAN”.

Julia Sigliano: “LOS MUNDOS DE TITI”.

Patricia Trejo. “LA COPA MENSTRUAL: UN VIAJE DE RECONEXIÓN CON TU CICLO”.

Ezequiel Tujague: “UNA HELADA HISTORIA DE FAMILIA: CUANDO LO DULCE SE TRANSMITE”.

El jueves 17 de octubre del 2019, de 15:00 a 16:00 horas, se abrieron las puertas de la Biblioteca Humana. [email protected], profesores, familiares y los libros humanos conformaron una atmósfera de encuentro, de escucha y de respeto. El tiempo se detenía en cada mesa donde se realizaba el descubrimiento entre un libro humano determinado y su oyente. Las palabras viajaban, las emociones se adherían a cada poro de la piel. Nadie salía inmune de estos encuentros.

Se veían abrazos, lágrimas que se deslizaban tímidamente entre rostros asombrados por las experiencias compartidas; en otros espacios, la risa se elevaba en el sum del Hogar de Nazareth.

Los mates viajaban de mano en mano, las galletitas se compartían, las fotos salían disparadas desde celulares juveniles, [email protected] más valientes eran [email protected] [email protected] realizando entrevistas, filmando lo que sucedía.

La jornada culminó y [email protected] [email protected] participantes quedaron con la sensación de seguir encontrándose. Los libros parlantes querían hablar o escuchar a otros libros parlantes, las profesaras sonreían ante la magia de lo sucedido, el grupo estudiantil corría de un lado a otro cuidando que todo estuvieran en armonía.

Una Biblioteca Humana abrió sus puertas en Lincoln y la pregunta que queda en el aíre es: “¿quién toma la posta ahora?”. Y es urgente que nos cuestionemos, que nos sacudamos de la inercia colectiva que muchas veces nos deja pegados a nuestras comodidades cotidianas y fomentan prejuicios banales que etiquetan al [email protected] de forma negativa.

Luego de que sobrevivamos a esta pandemia y volvamos a la rutina, preguntemos nuevamente a [email protected] docentes, a las instituciones sociales, a los clubes, a las bibliotecas tradicionales, a los grupos culturales de la zona: ¿se animarán a abrir sus puertas para experimentar nuevas bibliotecas humanas?

Esperamos que este relato les ayude a considerar esta posibilidad.

Por Elisa Vicondo y Yanina Bengoa.

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