ColumnistasDestacadosLocales

“La Intemperie es siempre” desde adentro, desde la mirada de Ezequiel Tujague, uno de sus actores

El cronista linqueño, columnista de esta página, periodista radial y gráfico cuenta en esta crónica qué se vive adentro de esta obra, entre sus protagonistas, qué se renueva y se sostiene, cuánto influye en sus vidas, y la gratitud que sienten por el acompañamiento del público, aunque ésas son sólo algunas de las aristas que Ezequiel utiliza para relatar en palabras una labor de escena que es magistral no solo para él, sino para todxs aquellxs que la vieron.

Ezequiel Tujague, cronista linqueño, periodista radial y actor, cuenta en esta columna qué significa para él la obra local de teatro “La Intemperie es siempre”, la cual ya lleva varias puestas en escena en nuestra ciudad, en algunos pueblos de la región y en ciudades más grandes. Es una mirada que abre paso y cuenta qué hay entre el director de este trabajo de escena, Ludovico Fonda, y sus actores, el propio Ezequiel y Marcia Giménez.

La viven lxs tres con pasión y con la expectativa de ponerle una cuota más de magia en cada función, aunque también en ellxs hay cambios en sus vidas por la propia obra, por las propias vivencias que entre ellxs se generan y por lo que se genera en la gente cuando la observan.

Es una mirada de entusiasmo y de luz, un relato que muestra cuánto un trabajo de este tipo, cuánto la profunda creación puede incidir en la vida de quienes llevan a cabo estas puestas en escena. Parece, cuando la vemos, que todo está trabajado y ensayado. Y es así, pero suceden en el medio, antes y después de estar en las tablas, muchas cosas, profundas, por cierto. Y de eso habla Tujague en las líneas que prosigue.

18, me gusta porque viene de 17.

18, revancha de la última.

Siempre revancha. La vida. El teatro. Todo es otra vez. En ese sentido, revancha.

Quiere decir, distinto. Hacerlo diferente a la última vez, a todas las anteriores.

Me gusta pensar la práctica de cada nueva función teatral. Intento, intentamos detenernos en ese camino y en cada suceso.

Cada nueva función es pura ritualidad. Cada unx con lo suyo, pero siendo tres. Somos tres. Y lxs que siempre están: lxs hijxs, parejas, nuevos amores, nuevas amistades y las eternas, madres y padres siempre. Esos amigues que vuelven a repetir la obra. La vuelven a vivir. Otra vez.

Hoy queríamos vibrar la obra. Con ritmo. Por eso, cada nuevo ensayo en ese viejo garaje que nos cobijó cuando empezamos, cuando estrenamos esta apuesta que tiene ya casi dos añitos. 18 y 19 de diciembre de 2019.

Venimos de la función paga por el Municipio de Lincoln en Roberts, en el contexto del Festival Internacional de Teatro, está vez con el reconocimiento de las obras locales y sus hacedorxs. La Casa de la Cultura de Roberts nos cobijó con su historia viva, con personas que se animaron a ir gratis a ver qué es esto de La Intemperie. Algunxs adolescentes de primera fila salieron corriendo en la 5 escena. Demasiado aguantaron. ¡Jajaja!

Esa noche fue hermosa, pero la función no fue la mejor, fue buena, conmovió y fluyó, pero nosotres nos vimos con detalles que sólo quienes proponen saben.

Entonces, eso se trabajó.

Trabajo y entrega para seguir. Para la revancha. La reinvención. La respuesta a eso y a todo. Nuevamente.

La Intemperie es siempre.

Ya camina. Se desliza por vías del olvido. Por donde sea trata de presentarse y ser.

Ahí somos tres: actriz, actor y director todo terreno. Una puesta sencillita, que cabe en una valija, en un baúl de un Fiat Espacio.

Que sueña siempre, que trabaja para eso. Y no nos cansa. Al contrario. Ya sabíamos de antemano que esto podía suceder. Lo estamos manteniendo. Permanece. Eso dice siempre Fonda.

Dice tantas cosas Fonda. Me gusta escuchar. Y ahí aprendo. Posta.

Fonda que manda estos audios para ser timón, director y amigo poeta dramaturgo y cantor:

“Hola, queridísimxs. ¿Cómo andan? ¿Cómo amanecieron esos cuerpos? ¿Cómo van? Espero que muy felices por todo, por la obra, porque ayer haya dado felicidad y alegría de estar transitando esto. Agradecerles otra vez el compromiso y el esfuerzo. Lo de Marcia, un ejemplo, cómo llegaste, cómo fuiste igual habiendo hecho función la noche anterior. ¡¡¡Cómo llegaste!!! Sin embargo, poniéndole todo el amor para que suceda. La inteligencia como artistas que demuestran cada vez que hay un contratiempo, que hay errores propios del camino, cómo saben responder a eso y siempre vuelven. Cómo, a la siguiente función, increíblemente transforman toda esa frustración en belleza y en fuerza, así que anoche fue un placer ver la obra. Lo que hicieron arriba del escenario me llenó de mucha felicidad. Y a medida que pasan las funciones, y que compartimos, y que pasa el tiempo, y los ensayos, y nuestras charlas, y el cariño, y las cosas que vamos superando y las distintas situaciones que vamos transitando, veo más nítido plasmado el sueño que tuvimos cuando nos juntamos los tres a poner una obra, a montar una obra y echarla andar, y luego mantenerla y que sea parte de nuestras vidas y que esté allí para cuando tengamos ganas de hacerla. Y nos miramos y nos vamos a hacerla, la desempolvamos y ahí le ponemos un escenario para el que quiera verla.

Eso… Agradecerles, felicitarles por el maravilloso laburo que hicieron anoche. ¡Les quiero mucho y buen domingo!”.

¿Se entiende?

Ése es nuestro director. Nuestro amigo que escribió esta obra y que nos alienta en el laburo de hacer.

Hacemos.

Y podemos tener diferencias, claro.

Pero no nos dividen. En más. Muchas veces en esa diferencia unx saca algo nuevo. Una nueva equivocada mirada o actitud. Unx puede aprender siempre.

Unx puede ser actor, actriz siempre.

Pero el teatro aquí es obra de teatro. No es implorar improvisadas secuencias. Es una obra que muta pero que ya tiene un texto, una lírica y un camino surcado.

Cabe ahí porque quiere ser en todos lados. Nos dejamos llevar así. Elegimos eso.

El sábado, en Gidi, con lluvia y con dudas externas, hicimos una función más.

La vibraron 11, 12, 13 personas. Que nos acompañaron en medio de la tormenta. Bien Intemperie.

Estamos por festejar los dos años de vida. Ojalá se sumen a ver teatro una vez más.

Gracias por estar. Como sea que estén, se nota.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver al botón superior