No será un día más el de ayer dentro de la distinguida carrera del talentoso volante linqueño Tomás González. Y tampoco para la historia del deporte local. Es que, anoche, el ex Rivadavia de nuestra ciudad, Everton de La Plata y Douglas Haig de Pergamino, convirtió el primer gol con el que Estudiantes de Río Cuarto, en condición de local, le ganó el partido de ida de la finalísima del Reducido de la Primera Nacional a Deportivo Madryn, resultado a su favor que lo dejó casi con el boleto en mano hacia el ascenso a la Primera División del fútbol argentino.
Muchas circunstancias tuvo que vivir González en este torneo, con un inicio en el que había comenzado en condición de suplente y que, luego, pasadas algunas fechas, debido a su buen nivel de juego, había terminado superando con la ganancia de la titularidad. Aunque, cuando estaba en su mejor momento futbolístico, en la fecha diez, había sufrido la quebradura de Peroné ante Estudiantes de Buenos Aires. No obstante, con sacrificio y personalidad, con profesionalidad y paciencia, después del transcurso de varios meses, terminó recuperándose de esa lesión e inmediatamente se había vuelto a meter en el once principal. En el que, desde ese retorno, se transformó en una de las figuras del equipo, coronando esa condición con el tanto sentenciado ayer.
El cual consiguió en el segundo tiempo, en el que Estudiantes -tras haberse vivido un primer período parejo y cerrado- asumió el protagonismo y, por eso, consiguió las acciones más claras de gol, con el materializado por el linqueño puntualmente a los 17 minutos, después de un buen pase de tres cuartos de cancha, un toque intermedio a los pies de Tomás adentró del área y una definición de éste directo hacia la red, tanto que fue festejado, créalo, de gran manera, y no sólo por los deportistas del Celeste, sino también por su parcialidad, que se había acercado en gran número para alentar a su equipo.
En tanto, después de ese gol, Estudiantes creció. Se soltó, se animó, adelantó líneas. Y, por eso, no dejó crecer a su contrincante en el adelantamiento de sus líneas. Además, se mostró más sólido en defensa y concentrado en su juego estratégico de resistencia y contragolpe, aristas que no sólo le permitieron ser claro dominador del juego, sino también conseguir su segundo tanto, que lo materializó a los 40 minutos, luego de un tiro de esquina bien ejecutado y un posterior cabezazo de Juan Antonini, el cual comenzó a cerrar un triunfo histórico, y no sólo por la conversión, sino también porque el Celeste, hasta allí, estaba consiguiendo una victoria con orden y personalidad, y ante un gran equipo, el cual había terminado la fase regular primero en su zona, la A, con sólo seis derrotas en 34 fechas.
Por su parte, los minutos finales del encuentro se vivieron en la gente de Estudiantes con alegría contenida, con un festejo en la punta de la lengua, que el público desató luego de haberle dado su escuadra un cierre con madurez de equipo, que no se relajó en ese lapso, que estuvo atento y que, por eso, logró sellar un éxito en cancha inolvidable, el cual tendrá que revalidar en el partido revancha. Si logra ese cometido, Estudiantes volverá a primera despúes de 40 años. Y Lincoln tendrá a dos jugadores en la máxima divisional, tendiendo en cuenta que el restante es el joven Joaquín Gho, en el presente en Argentinos Juniors, recuperándose de una lesión de rodilla.
En su campaña hasta ahora, vale destacar, el Celeste terminó la fase regular segundo en la Zona B, con 63 puntos, con 16 victorias, 12 empates y 6 caídas. Luego, en instancias de Reducido, eliminó a Patronato de Paraná, a Gimnasia y Tiro de Salta, y el mencionado Estudiantes de Buenos Aires, campaña que, como se observa, ha sido de real jerarquía.
Por el lado de González, es ésta su cuarta final jugada dentro del fútbol de ascenso. En ese sentido, ya había estado en estas instancias en el ascenso de Rivadavia de Lincoln al Federal A en el 2016, en la final del Rojo del Regional Amateur en el 2021 ante Argentino de Monte Maíz; y en la finalísima de Douglas Haig del 2023 en el Federal A, en la que, en la primera instancia de ascenso, había sido vencido por Gimnasia y Tiro de Salta; y en la segunda, por San Miguel.










