DestacadosLocalesSociedad

Por primera vez, alumnos de la Escuela Técnica N° 1 de Lincoln fabricarán un avión

Además, la institución educativa local que tiene como director a Fabio Rillo, está próxima a cerrar un acuerdo con una facultad de medicina para crear materiales descartables con impresoras 3D. el avión, una vez terminado, será destinado a la Escuela de Pilotos de nuestra ciudad.

La Escuela de Educación Secundaria Técnica N° 1 de Lincoln realizará un convenio con el Municipio y el aeroclub para crear un avión que será destinado a la escuela de pilotos de la localidad. Desde la institución educativa aseguraron que el objetivo de este ambicioso proyecto es generar experiencia y conocimiento en los alumnos. También anticiparon que está próximo a concluirse un proyecto sobre fabricación de material descartable creado con impresora 3D para alumnos de medicina de la Universidad Nacional de La Plata.

En marco del Día de la Educación Técnica”, el diario Democracia de Junín realizó una visita por los diferentes talleres de la escuela técnica, junto a su director Fabio Rillo, donde enseñó el completo equipamiento con el que cuenta la institución educativa: impresoras 3D, sala de computación completa con proyector incluido, taller de robótica y diversas maquinarias industriales de alto rendimiento, entre otras herramientas que contribuye al aprendizaje del alumno.

En ese marco, Rillo dialogó con “Democracia” e hizo referencia al constante crecimiento de la institución en estos años y aseguró: “El proceso de crecimiento viene desde hace mucho tiempo. No lo puedo adjudicar a estos últimos años porque es un proceso de crecimientos de los últimos quince años, donde, en ese momento, su director Guillermo Depine nos pidió un cambio de paradigmas y de escuela. Él siempre decía que había que pensar en una escuela a diez años, y ese fue el desafío que nos empezamos a proponer. Es pensar qué hará el chico dentro de diez años, porque vos lo tenés siete años dentro de la escuela, cuando ingresa es una realidad y cuando egresa es otra”.

“Este proyecto a largo plazo en la institución educativa hace que uno pueda ir comprando equipamiento, pueda ir modificando el plan de estudio como se hizo este año, en el que se agregó una tecnicatura de Energías Renovables que es una apuesta a futuro. Eso es lo que nos ha dado el crecimiento. La escuela tiene que ir adelante, al igual que la industria. Si viene atrás, es tarde”, afirmó.

En la actualidad, la institución cuenta con veintiocho alumnos de diferentes localidades y, en cuanto a los requerimientos para poder ingresar y permanecer en la residencia estudiantil, Rillo remarcó: “Principalmente, no tiene que ser un alumno que viva en la ciudad de Lincoln y luego debe cumplir con el régimen académico de la escuela; tener un orden, respetar los horarios, buena conducta, estudiar y no llevarse ninguna materia. Eso es fundamental porque nosotros tenemos cuarenta camas disponibles, pero, para el año que viene, hay cuarenta y seis anotados, por lo tanto, habrá cinco o seis chicos que están en lista de espera y me parece una cuestión bastante injusta que haya futuros alumnos en lista de espera y tener uno alumno acá que no esté estudiando”.

Como todas las instituciones educativas del país, la escuela técnica de Lincoln tuvo que adaptarse a la “nueva normalidad” a lo largo de la no presencialidad por el Covid-19. Acerca de esto, Rillo sostuvo: “Fue muy difícil. Recuperamos el ritmo de trabajo hace un mes atrás. Nos costó mucho porque la escuela técnica requiere sí o sí del trabajo práctico y la presencialidad; entonces, ninguna de las actividades del taller se puede dar virtual, es imposible, y el chico que viene acá le gusta el taller. Podrá haber alguno que se destaque más en matemáticas, pero el taller es lo que atrapa y lo que gusta; entonces, eso nos perjudicó bastante y hoy hubo que hacer una nivelación de cada alumno, repasar saberes y prácticas que ya se las habían olvidado, porque pasó prácticamente un año y medio sin clases. Nos afectó mucho, como le pasó a gran parte de la sociedad, pero el tiempo en educación es muy difícil de recuperar”, aseguró.

Con el apoyo del Municipio y del aeroclub fabricarán un avión para la Escuela de Pilotos de Lincoln. en cuanto a este ambicioso proyecto, el director de la escuela técnica expresó: “Es un desafío institucional muy lindo, como varios que nos hemos propuesto. Nosotros trabajamos mucho con las instituciones y una de ellas es el aeroclub de Lincoln. Vamos a uno de los talleres del aeroclub para ver las prácticas de mantenimiento obligatorio de los aviones que se realizan ahí, y tenemos profesores que son ingenieros aeronáuticos que trabajan en el aeroclub y nos planteamos ´por qué no hacer un avión´, y estamos en eso”.

“Se está por firmar el acuerdo en estos días con el Municipio, el aeroclub y nuestra escuela. El avión será destinado para la Escuela de Pilotos que tiene muchos alumnos y que hoy tiene un costo económico de vuelo muy importante. Con este avión se reduce al cincuenta por ciento, porque es un avión muy liviano, con un motor muy chico, pero que, a su vez, entrega mucha potencia. Se va a hacer un acuerdo con el propietario del proyecto, Miguel Echeim, que nos da los planos y nos va a ir tutoriando la ejecución, y, a su vez, será controlado por las autoridades aeronáuticas; el avión va a ser de dos pasajeros, para el piloto y el instructor, con un motor de auto Honda Fit con las modificaciones que se precisan para volar y los materiales convencionales, ya hay treinta unidades volando en el país”, afirmó.

“También estamos trabajando con una impresora 3D para poder hacer material descartable para los alumnos de la Universidad Nacional de La Plata o para los centros de formación profesional que se están preparando en enfermería que tienen que estar permanentemente trabajando sobre cosas reales. La idea es poder reproducir en la impresora 3D algún elemento propio de la parte traumatológica de medicina. Estamos con muchísimas ganas de poder avanzar en ese acuerdo con un profesional de Lincoln, Franco Scarpelli, un médico muy joven que está recién recibido, pero que tiene muchas ganas de crecer, experimentar y hacer”, aseguró Rillo.

La escuela técnica realizó infinidad de obras en colaboración con instituciones del partido de Lincoln, entre ellas, la refacción de la antigua calesita del Parque Municipal General San Martín. En cuanto a este punto, Rillo afirmó: “Es algo muy lindo. Ver cosas que hacen nuestros alumnos y que sirven a la comunidad como la calesita, emociona mucho. Ahora estamos haciendo un juego para una escuela rural que está cumpliendo veinticinco años. Está ubicada entre Roberts y Timote, y ya hemos hecho para otras escuelas de Arenaza y otra de Triunvirato. Trabajar con organizaciones de Lincoln es algo muy lindo y es enseñarle al alumno a trabajar o colaborar con la comunidad y las instituciones. Ver que el alumno va aprendiendo eso es despertar en él un espíritu solidario y colaborativo que está muy bueno”, afirmó.

“Cuando se realizan trabajos para las instituciones, ellos proveen los materiales y nosotros, la mano de obra. A nosotros nos sirve porque el chico aprende y a la institución le termina saliendo mucho más económico que si lo hacer en un lugar particular. Además, la escuela recibe líneas crediticias para comprar equipamiento e insumos para el taller. También hemos recibido un programa que se llama crédito fiscal, que es con el apoyo de la empresa ‘Mega’. Nosotros hicimos el proyecto y ellos lo avalaron. Después, el chico llega a trabar a ‘Mega’; hay un ida y vuelta. Ellos nos avalan un proyecto que se hace en la escuela, pero después el alumno va a trabajar a la empresa con la capacitación que recibió con las máquinas que ellos ayudaron a comprar”, aseguró.

Las diferentes empresas que tiene el partido de Lincoln buscan recurso humano capacitado para trabajar en ellas, es por eso que la escuela técnica tiene empresas oferentes que esperan con ansias a los alumnos recibidos de la institución. “A nosotros no pasa que tenemos doce empresas oferentes y se nos ofrecen más. No es fruto de un año de trabajo, ni de dos, ni de tres; es fruto de quince años de trabajo y de 125 personas que trabajan actualmente en la escuela, que hacen un poquito más de lo que corresponde. Cuando vos haces eso, los resultados son estos; cuando el cocinero cocina con muchas ganas, la comida sale bien; cuando el auxiliar limpia con ganas, el aula o el patio están prolijos; cuando todo el mundo hace las cosas bien, eso se ve y están los resultados a la vista”, finalizó Rillo.

Volver al botón superior